lunes 19 de diciembre de 2011

Gordocalipsis.

Cuentillo presentado al XIII Concurso de Relato Breve del foro de la Ka Tet Corp, que ha arañado un sexto puesto. Aquí, la versión completa. ¡Graciax!

PRÓLOGO.

Nochebuena de 2012, 20:37h. Taller de Chapa y Pintura AutoRamón.

El hombre orondo sollozaba, y eso que todavía no le sangraba nada. Pero estaba aterrorizado. Verdaderamente aterrorizado, tanto por lo que estaba sucediendo fuera como por lo que comenzaba a desarrollarse dentro. Cuando uno de aquellos tipos clavó la vista en él se puso a aullar como loco y se aferró con todas sus fuerzas a su mujer.

-¡Ahora le toca a ese! –exclamó el tipo que lo señalaba.

-¡No! ¡Mi marido no! –gritó su mujer mientras lo sujetaba como podía por un costado; sus brazos no le daban para abarcar más.

-¡Yo no! ¡Yo no he hecho nada, no soy culpable de nada! ¡No! ¡Por favor, no!

Ni las súplicas ni los razonamientos ni la compasión habían detenido nunca a una multitud dispuesta al linchamiento; quizá sólo alguna autoridad, y ya no quedaba ninguna, oficial al menos. El hombre orondo se vio arrancado de los brazos de su mujer por diez o quince tipos flacos y arrastrado sin misericordia hacia la gran puerta del taller. El suelo de cemento quedó marcado por el rastro de las puntas de los zapatos de la víctima.

-¡Se acabó la Isla para ti, gordo!

-Así aprenderás a meter ensaladas en tu dieta más a menudo.

-Dios, este sí que pesa.

Entre tres de los hombres abrieron el chirriante portalón; después el resto arrojó al gordo al polvo; por último cerraron precipitadamente la puerta; no se había colado nada. Desde afuera no tardó mucho en escucharse un aullido, unos crujidos y varios chapoteos. La muerte le llegó rápido al hombre orondo. Un tipo con suerte. Su mujer no opinaba lo mismo, desde luego, y con sus alaridos se lo hacía saber a todo el mundo, pero ella podía quedarse: era de constitución delgada.

-¡Ahí hay otro! ¡Eh, tú, no te escabullas! –dijo uno de los verdugos mientras trataba en vano de aguantar una carcajada: el siguiente gordo, con ojos como platos, intentaba desaparecer entre dos estanterías y había quedado atascado.

También suplicó clemencia; tampoco la obtuvo.

PRÓLOGO R.

17 de diciembre de 2012, 8:28h. Estación de Tren del Sur.

Juan Carlos cogió el periódico gratuito de manos de la joven del chaleco rojo y caminó tambaleándose hasta el andén 1, donde si todo era correcto aparecería el tren a las ocho y treintaidós. En realidad, más que tambalearse lo que hacía era bambolearse, pues sus movimientos estaban irremediablemente sujetos al vaivén de sus formidables lorzas. Juan Carlos era gordo, pero era feliz mientras nadie se lo recordara.

Sin embargo el uso del transporte público para alguien de sus dimensiones era una odisea constante, pues a pesar de haber escrito más de veinte cartas al ayuntamiento, los asientos de trenes, autobuses y tranvías seguían siendo aptos para gente de constitución “menos prominente”, por decirlo de algún modo. Aquello no sólo le suponía una rutina de viajante en pie, sino también a menudo un asalto a su dignidad como ser humano. No había nada más humillante para él que la mirada aterrorizada de un pasajero con un asiento libre al lado. Maldita sociedad. Todo era culpa del estado del bienestar, de la proliferación de la comida rápida en tiempos en los que había que almorzar en diez minutos. Pero no suya. De Juan Carlos no.

Estuvo en pie en el andén hasta que apareció el tren, seis minutos tarde como de costumbre. Sus pies aullaban de dolor, pero ¿habría opción para él de encontrar en el vagón un hueco libre? Imposible a aquellas horas. Tendría que sufrir en silencio como todas las mañanas. El tren se detuvo y abrió sus puertas, Juan Carlos subió el primero, observó con ansia rapaz que no había ningún asiento y corrió el medio metro hasta la puerta opuesta para, al menos, poder efectuar el viaje apoyado con la espalda. Una vez acomodado abrió como pudo el periódico y bufó de indignación en cuanto leyó el primer titular.

EL 65% DE LOS NIÑOS ESPAÑOLES SON OBESOS

Ya estaba la tontería de siempre. El reportaje comentaba en tono burlón un hecho del que debían ser culpadas las autoridades, no los niños o sus padres.

¡Qué barbaridad! ¡Qué serie de disparates!

El tren pegó un repentino frenazo. Todos los pasajeros que iban de pie fueron lanzados hacia delante, y los que iban sentados golpearon los asientos con la cabeza. Cuando regresó la calma, tras varias exclamaciones de sorpresa, una voz alarmada se hizo oír sobre los murmullos:

-¿Qué es eso?

Por la ventana podía verse una inmensa nube de insectos que volaba a baja altura oscureciendo todo lo demás. Sobre la tierra caminaban a saltos miles, millones de pequeños animales que parecían conejos.

Iban directos al tren.

PRÓLOGO RD.

20 de diciembre de 2012. Redacción del periódico El Nuevo Regional.

-No tengo ni idea de cómo cubrir esta noticia –reconoció el becario.

El redactor jefe, un hombre de aspecto dulce pero de voz imperiosa, se llevó las manos a la cabeza, y de haber tenido algún cabello seguramente se lo habría arrancado.

-¡Dios mío! ¡Estoy rodeado de inútiles! ¡Inútiles! La edición tiene que estar lista para las siete en punto: te quedan cuarenta minutos. ¡Te las apañas! ¡Y más vale que sea algo creíble, porque si no me voy a asegurar de que no vuelvas a trabajar en este campo el resto de tu vida!

-¡Pero es que ya se ha dicho todo lo que está sucediendo! –sollozó el becario, un chaval de diecinueve años que en los últimos días se había preguntado en múltiples ocasiones por qué no se había metido a estudiar Derecho, como su padre le había recomendado tantas veces.

-¡La gente quiere una respuesta! ¡Dale una y que se calmen de momento, coño!

-¿Me está diciendo que me la invente? ¿Que redacte una mentira sólo para que salga el diario a tiempo?

El redactor jefe suavizó su gesto durante un segundo y pareció casi angelical. De inmediato cambió, levantó la mano y le dio al becario un sonoro bofetón. La cabeza del muchacho ondeó adelante y atrás un par de veces.

-¡Bienvenido al mundo de la información, gilipollas! Tienes cuarenta minutos. A las siete menos cinco lo quiero en mi email. –Alguien lo llamó a gritos desde un despacho.- ¡Voy!

Se fue al trote y dejó al becario solo. Bastantes compañeros habían faltado ya al trabajo desde que, tres días atrás, había comenzado toda aquella locura. Seguramente estarían muertos.

Yo quería cambiar el mundo, pensó el joven. Iba a ser el primer periodista sincero y objetivo de la humanidad. ¿Y quiere que me invente la noticia? ¿Quiere que dé en cuarenta, no, treintaicinco minutos ya, la respuesta al enigma de por qué se han vuelto locas tantas especies de animales? Una furia repentina asaltó al becario cuando vio que su jefe salía corriendo de un despacho en dirección a otro. Te vas a enterar, gordo, decidió, y había malicia en el brillo de sus ojos, porque sabía que el redactor jefe no tendría tiempo de leer el artículo entero antes de enviarlo a maquetación.

Cuando el jefe intentó detenerlo todo una hora y media después, sudoroso y alarmado, el periódico estaba ya en las furgonetas de reparto. El becario fue despedido de inmediato y sin indemnización.

PRÓLOGO RDO.

20 de diciembre de 2012. Un kiosko cualquiera. Edición especial de Noche de El Nuevo Regional. Titular y extracto.

RESUELTO EL ORIGEN DE LOS ATAQUES.

Por Alfonso Encinas.

A las dieciocho horas del 20 de diciembre hemos recibido una llamada a este periódico efectuada por la comisión de científicos con los resultados de los últimos datos analizados por ellos (…). La conclusión ha sido determinante. Como se sabe, son sólo ciertas especies de animales y no todas las que han mostrado de pronto un comportamiento agresivo hacia el ser humano. Las aves, la gran mayoría de mamíferos y toda la fauna marina no se han visto afectados por lo que sea que trastornó las mentes de los demás. Sólo ciertos mamíferos, roedores en su mayoría (topos, conejos), reptiles e insectos son los que han modificado, en los últimos días, su comportamiento a lo largo y ancho del planeta. Se han reportado casos de ataques desde todos los rincones del mundo dirigidos exclusivamente a los seres humanos. Marabuntas, legiones de liebres de ojos rojos, tropeles de arañas, cegados topos ávidos de sangre (…) ataques tan devastadores que se calcula que aproximadamente la mitad de la raza humana ha sido ya aniquilada (…) y no tiene aspecto de remitir por el momento; antes bien, se renueva en su furia (…). Todos hemos visto a algún familiar o amigo caer bajo las dentelladas pequeñas pero constantes de miles, millones de animales que antes no (…). Ni el ejército ni la policía ni las brigadas de vecinos han conseguido de momento detener la masacre (…).

Desde el laboratorio central de Edimburgo el jefe del Departamento de Biología nos ha hecho un comunicado espeluznante: las criaturas que viven bajo tierra se han vuelto locas por culpa de la gente obesa. Ha tratado de explicarnos en pocas palabras cómo debe de ser vivir bajo una tierra que continuamente está siendo pisoteada por nuestros gordos (…). Bum bum, bum bum, bum bum. ¿Por qué ha sucedido en este momento? ¿Por qué no ha ocurrido bajo la maquinaria pesada, por ejemplo, de las infinitas obras y construcciones que (…)? El científico ha hablado de la tortura de la Gota de Agua, bien conocida como método inquisitivo en siglos pasados. Una simple e inofensiva gota de agua, una tras otra (…). Lo mismo ha podido suceder con el sonido de los pasos de la gente obesa. Un conejo en su madriguera tiene que sentirse acorralado por la constancia con que (…).

Este humilde redactor sólo puede alegrarse por haber cuidado su aspecto en el gimnasio. Si es cierto todo lo que nos ha contado el jefe del Departamento, eminente biólogo y antropólogo de reputación sin tacha (…).

La edición de cincuenta mil ejemplares se agotó en apenas una hora.

PRÓLOGO RDOCALIPSIS.

21- 24 de diciembre de 2012. En todas partes.

La poca gente que se atrevió a salir a la calle fue rápidamente devorada. Muchos de los refugios utilizados eran falibles, en cuanto que una simple grieta o abertura, por pequeña que fuera, permitía el acceso de las bandadas de insectos. Sólo aquellos que fueron más rápidos comprendieron que lo primero que había que hacer era taponar esas posibles entradas. Así, algunos sobrevivieron.

La esperanza del hombre a partir del 21 de diciembre de 2012 residió en pequeños refugios, núcleos condenados a soportar el asedio de la fauna subterránea del mundo, nadie sabía por cuánto tiempo. Quizá los animales se cansaran, o se dieran por satisfechos cuando no quedara ningún gordo sobre la faz de la Tierra.

En el pequeño Taller de Chapa y Pintura AutoRamón no podían de ningún modo saber que, una semana después de que todo empezara, eran los únicos supervivientes humanos que quedaban en el planeta. En cuanto sacaron al último gordo del refugio y escucharon cómo era destruido, respiraron tranquilos.

-¡Ya está! –dijo uno de los tipos mientras se sacudía las manos con satisfacción.

-¿Seguro que no queda ningún gordo? –preguntó otro.

-Segurísimo. A ver dónde iba a poder esconderse.

-¿Y ahora? –preguntó una mujer.

-¿Cómo que “ahora”?

-Ahora. Que qué vamos a hacer ahora. No tenemos comida.

El tipo se encogió de hombros.

-¿Qué quieres que te diga? ¿Vas a ir tú a buscarla? Esperaremos a que todo se calme. Después podremos salir. Supongo que en todos los sitios donde se haya refugiado la gente, habrán exterminado a los gordos. Si no llega a ser por ese periódico nunca hubiéramos sabido cómo apaciguar a los bichos. ¡Comida! –resopló-, es lo primero en que piensas después de todo lo que ha pasado.

-Menuda mierda de plan –dijo la mujer.

-¿Se te ocurre uno mejor?

La mujer meditó unos segundos. Su marido, o lo que quedaba de él, debía de estar tirado afuera.

-No –dijo.

-Pues entonces ya está –afirmó el hombre; se sentó y apoyó la espalda en la pared-. Yo creo que dentro de un par de horas como much… ¡Ay!

Se levantó de un salto y se sacudió la baja espalda como pudo. Un par de hormigas de enorme cabeza cayeron al suelo desde su rabadilla.

-¿Qué coño…?

Por un agujero en la pared, roído, mordido y rascado a lo largo de varios días, un tropel de arañas, hormigas, topos y culebras se colaba con la determinación de los griegos entrando en Troya.

-¡Maldición! –gritó la mujer con desesperación mientras retrocedía dando pequeños saltos-. ¡Y con el estómago vacío!

2 comentarios:

strategycomm dijo...

“Apertura de la V Edición del Certamen Novela Corta Zayas 2012”.

La convocatoria está abierta a todas aquellas obras inéditas en lengua castellana de escritores y escritoras de ámbito nacional. La obra ganadora contará con una dotación económica de 6.000 euros."


http://zayas.net/agenda/certamen_literario2012/

morothon mon dijo...

Rellenar huecos... jajaja!
Muy cachonda!!!

 
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