Cogí la flor. Husmeé, como perro desconfiado antes de soltar los dientes.
Olía bien.
La llevé con mimo y me esmeré, oh lo hice, por cuidarla, por mantenerla siempre fresca.
Pero siempre se me han dado mal las plantas.
La puse en un jarrón, la regué, la aboné, la acaricié... No merecía menos que lo que pude ofrecerle. Tenía todo un mundo para regalarle.
La amé, y sin embargo, murió. Se secó con un suspiro.
Ojalá hubiera tenido oídos. Podría haber escuchado mi letanía inmortal, tantas veces repetida. Y un jarrón vacío se ríe de mí, porque sabe que lo que albergó fue demasiado precioso.
Jamás podré dejar de amarla.
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4 comentarios:
Estás amariconao!!!! jajajaja.
¡Ejemmmmm! ¿Cómo se llamaba la peli esa, que doblaba Moncho Borrajo a un bebé que comentaba en off sus experiencias de la vida? ¿Ésa que supuso la vuelta de John Travolta por mucho que digan los Tarantineros? Ejemmmmmm... ;)
esque no te pega Alvaruchiiiii
¡¡Mira quien caca!! jajajaja
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